Este jarrón escultórico en forma de arco se distingue por su silueta arquitectónica y su acabado en cerámica blanca mate, que aporta textura, calma y sofisticación al espacio. Su diseño orgánico, con un vacío central pronunciado, convierte la pieza en un objeto escultórico por sí mismo, incluso sin flores.
La forma curva evoca equilibrio y fluidez, mientras que el trabajo texturizado en el interior del arco añade profundidad visual y carácter artesanal. Es una pieza que dialoga perfectamente con interiores contemporáneos, minimalistas, orgánico-modernos y wabi-sabi.
Ideal para usarse como jarrón decorativo con ramas secas, flores individuales o simplemente como acento escultóricosobre mesas de centro, consolas o libreros. Una pieza que eleva el espacio desde la forma y la materia.
